Podrá parecer una tontería, pero la sociedad ha dado un importante vuelco en todo lo relacionado a los derechos desde hace años, haciendo hincapié sobre todo en los derechos de las mujeres.
Vida de una mujer en los años 60
Además de recibir una educación muy pobre, las mujeres recibían una serie de lecciones por parte de la Sección Femenina de la Falange Española. Dichas lecciones iban dirigidas siempre al cuidado de la casa y de la familia, con tales citas de un manual como ofrecerse a quitar los zapatos del hombre cuando llegara de trabajar y tener su cena preparada. Hay que recalcar también que no tenían permitido trabajar una vez se casaran, cosa que si no hacían también estaba mal visto. Su trabajo se reducía al mantenimiento del hogar, a la educación de los hijos y a la obediencia y halago hacia el marido. Si salían de casa sin el consentimiento de su cónyuge podían acabar en problemas, si éste moría pronto no podían estar con otra persona porque era considerado como una deshonra.
Tras una serie de investigaciones, se encontró que en esa época había un claro abuso de la familia, además de haber una serie de consultorios para tratar temas que en ese entonces eran tabú, como podía ser el aborto.
En definitiva, vivían una época de poca libertad, en una casi constante crítica social, con escasos derechos y la obligación de subordinarse a su marido.
Vida de una mujer actualmente
Con el avance del movimiento feminista con la finalidad de revindicar derechos de la mujer para alcanzar la igualdad, junto con el fin del régimen franquista en 1975, las mujeres han ido obteniendo derechos poco a poco, aunque aún faltan aspectos por pulir.
Debido al desarrollo de la industrialización, las mujeres acabaron con la opción de poder trabajar. Aún así, a día de hoy aún existe la brecha salarial, una diferencia entre la cantidad de dinero ganada entre hombres y mujeres que ejercen el mismo trabajo, siendo el hombre el que más dinero recibe.
En el campo de la educación, se empezó a ver mujeres en las universidades, recibiendo una educación más igualitaria, pero los números de estudiantes en las carreras aún resultan extraños, ya que en carreras relacionadas a las letras se puede ver una buena cantidad de mujeres, pero esa cantidad desaparece en cuanto se miran carreras relacionadas a las ciencias o ingenierías, tanto que a día de hoy a muchos alumnos se les hace raro encontrar una compañera en sus carreras o cursos.
Afortunadamente, ya no tienen la obligación de casarse ni de formar una familia, aunque aún sigue rondando el micromachismo de que si no se casan a cierta edad van a quedar solas para siempre.
Como conclusión, se puede decir que ha habido un gran avance en la obtención de derechos y recibir un trato más igualitario, pero aún queda camino por recorrer


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